"Te estás pasando mucho tiempo tocándote las pelotas. ¿Por qué no te pones a trabajar?" (¿Acoso sexual? Más bien: 1. Interpretación ingenua o mojigatería "americana" o 2. Error en la traducción)

La misteriosa muerte de Antonio Calvo en Princeton. from Luis Toribio on Vimeo.

Ver Reportaje sobre Antonio Calvo de Antena 3 TV en http://www.antena3.com/videos/equipo-investigacion/2011-junio-14.html

Según la normativa de Princeton, hay ocho supuestos de despido a un profesor: dar clases privadas -y cobrar por ellas- a los alumnos; nepotismo; relaciones sexuales consentidas con alumnos que estén bajo la supervisión directa o indirecta del profesor; acoso sexual; usos comerciales fraudulentos del nombre de la universidad; difusión de la información privada de los alumnos; mala praxis en tareas de investigación -como plagio-; alteración del orden público en el campus, y conflictos de interés en las investigaciones. Ver más

www.AntonioCalvo.org, fue el Capitán del Club de los poetas muertos

 

Un profesor español de Princeton se suicida, después de que le despidieran, en extrañas circunstancias

  • El profesor se suicidó cuatro días después de ser despedido

  • Algunos estudiantes aseguran que había una campaña de desprestigio contra él

  • Los alumnos y profesores reclaman transparecia para saber qué ocurrió

  • La Universidad de Princeton guarda silencio y se niega a comentar

Antonio Calvo, profesor de español de la Universidad de Princeton (Nueva Jersey), se ha quitado la vida en extrañas circunstancias. La muerte del profesor ha entristecido enormemente a la comunidad universitaria, donde se le apodaba cariñosamente como 'San Antonio'.

Después de llevar 10 años dedicado a la enseñanza en esta prestigiosa institución, el español fue informado, repentinamente y sin motivo aparente, de que no se le renovaría su contrato. El ocho de abril pasado, un vigilante de seguridad acompañó a Calvo a abandonar el edificio donde se encontraba su despacho. Con su trabajo, Antonio perdió también la posibilidad de residir en Estados Unidos ya que la universidad había 'esponsorizado' su visado.

Ese mismo día sus alumnos esperaron en el aula durante 30 minutos y al ver que el profesor no llegaba preguntaron qué ocurría. "Por motivos personales no podrá impartir la clase", fue la respuesta que se les ofreció desde el Departamento. Cuatro días más tarde, Calvo se suicidó en su apartamento.

Según han explicado varios alumnos a The New York Times, algunos estudiantes y un profesor habían iniciado una campaña para desprestigiarle. El profesor tenía fama de ser exigente y no ser todo lo políticamente correcto que exigen las universidades norteamericanas. Algunos alumnos han explicado que el profesor Calvo utilizaba un lenguaje un tanto vulgar cuando estaba decepcionado por las actuaciones de sus estudiantes.

Poca transparencia

La Universidad de Princeton se ha negado a hacer comentario alguno sobre el fallecimiento de Antonio Calvo, de 45 años. "Para preservar la privacidad de nuestros empleados, la Universidad no hará comentarios", ha dicho su portavoz.

Algunos alumnos han recriminado a la Universidad que no explicase los motivos por los que el profesor había dejado de dar clase. Además, aseguran que no les gustó que se les informara del fallecimiento de Antonio tres días después de su muerte y mediante un texto en la web de la Universidad que se limitaba a decir que "había muerto".

Antonio Calvo, El Capitán del Club de los poetas muertos

Philip Rothaus, quien se define como un buen amigo del profesor, ha explicado al periódico de la Universidad, The Daily Princetonian, que se "ha prohibido a los profesores y empleados del Departamento hablar de la situación en público". Aparentemente, también se les prohibió hablar con Antonio el día que fue despedido.

James Williams, un estudiante que había tomado un curso de español con el profesor Calvo, abrió un grupo de Facebook llamado 'Justice for Antonio Calvo'. El grupo desapareció misteriosamente a las pocas horas de su creación.

Los alumnos han utilizado la web de The Daily Princetonian para recordar al profesor y pedir a Princeton transparencia y una explicación a una muerte que, por ahora, sigue rodeada de incógnitas.


Perfil de Antonio Calvo en Princeton,

en https://www.princeton.edu/spo/people/display_person.xml?netid=acalvo&display=Faculty
Department/Program(s):

•Spanish and Portuguese Languages and Cultures
Position: Senior Lecturer

Title: Senior Lecturer in Spanish and Portuguese Languages and Cultures.

Ver noticia completa en El PaisArea(s):

•Spanish Language, Linguistics, and Culture
Office: 334 East Pyne

Phone: 609-258-7146

Email: acalvo@princeton.edu

Office Hours: By Appointment

Profile
Academic background:
- BA Hispanic Linguistics (Universidad Complutense - Madrid, Spain)
- Ph.D. Hispanic Literature (CUNY Grad. School)

Areas of interest:
- Language and Linguistics (syntax), linguistics applied to language teaching
- Heritage language teaching
- Poetics and poetry translation
- Theories of translation and interpretation
- American literature and arts of the Harlem Renaissance
- Textual analysis
- History of language

Other areas of interest:
- Music (from Greg Ogsby to Lupe Fiasco)
- Photography (from Friedlander to Herb Ritts and everything in between)
- Hiking and excursions from Montauck to Rhode Island's coast, stopping at Block Island

Acoso universitario

Definición de Villurbane

Antecedentes novelescos, de http://www.elmundo.es/elmundo/2011/04/25/cultura/1303723974.html

Es un tópico un poco embarazoso pero a veces ocurre: las noticias, algunos días, parecen un calco de las novelas. La caída en desgracia y suicidio de Antonio Calvo, profesor del departamento de Español de la Universidad de Princeton, remite inevitablemente a, al menos, cuatro obras de ficción: 'La mancha humana', de Philip Roth (Alfaguara); 'Desgracia', de John Maynard Coetzee (Mondadori); 'Sobre la belleza', de Zadie Smith (Salamandra) y la reciente 'Un momento de descanso', de Antonio Orejudo (Tusquets).

Orejudo, antiguo profesor en tres 'colleges' estadounidenses (y, en la actualidad, docente en la Universidad de Almería), también ha caído en la coincidencia. "Es que es algo que ocurre, está a la orden del día. Las universidades americanas tienen un sistema, una maquinaria burocrática completamente inhumana que maltrata a los profesores".

En 'Un momento de descanso', el protagonista de Orejudo, profesor en una universidad de Columbus, en Misuri ("por lo que sé, es una muy buena universidad"), se encuentra en una clase con una alumna que ronca. La chica es de raza negra. El profesor dice algo así como "no sabía que mis clases fueran tan aburridas", nada especialmente desabrido. Y la alumna, que alega haber sufrido un extraño episodio de epilepsia, denuncia al profesor por humillarla. Acabará por arruinar su vida.

'Tengo amigos que se volvieron locos por esa maquinaria. No aguantaron la presión, se emborracharon, montaron un número y arruinaron su carrera'
"Tengo amigos que se volvieron locos por esa maquinaria de la que le hablo", explica Orejudo. "El caso es que, a los seis años de trabajar en una universidad, se decide la continuidad del profesor con una especie de gran causa en la que intervienen todas las instancias de la universidad... Rectorado, decanato, departamento... Todos opinan y basta con tener un enemigo medianamente poderoso para que te hundan y te echen. A un amigo mío le ocurrió. Un hombre absolutamente sesudo, erudito y equilibrado... Pero se vio en ese proceso y sufrió tal tensión que se volvió loco, se emborrachó e hizo lo peor que pudo hacer: se fue a un 'seniority', una especie de colegio mayor, se bajó los pantalones y...".



"Esos grandes juicios son un sistema muy perverso: impiden que él profesor tenga una relación de igual a igual con su compañero", explica Orejudo. "En vez de tratar como a un colega al profesor titular, el profesor asociado tiene que ser complaciente y servil. ¡Y que se cuide mucho de dar mejores clases o de escribir mejores artículos que el titular!"

Y más aún en universidades tan elitistas como Princeton, en cuyo departamento de español dan o han dado clase escritores como Mario Vargas Llosa, Ricardo Piglia, Alan Pauls o Américo Castro. "Es, con Harvard, uno de los mejores departamentos de Español de Estados Unidos... Lo que pasa es que las universidades de la Ivy League son tan... tan pijas, que su política de contratación es completamente arbitraria. No cuidan los criterios de transparencia en la elección de sus profesores que siguen las demás universidades americanas. Son tan buenos que les da igual todo".

Orejudo también recuerda las novelas de Philip Roth y de J.M. Coetzee. "En 'La mancha humana hay una situación completamente reconocible para cualquiera que haya dado clase en Estados Unidos: cualquier comentario que incluya la palabra 'negro' puede hundir al profesor que la pronuncie". En 'Desgracia', mientras, "aparece otro caso más o menos típico: un profesor tiene una relación sexual con una alumna; una relación consentida y de igual a igual. Cuando termina, la alumna dice que la han violado". Algo parecido ocurre en 'Sobre la belleza, de Zadie Smith
.

 

En Nueva York, Calvo disfrutó de más libertad personal. Aunque "Antonio era discreto con respecto a su orientación sexual (1), era una persona muy honrada (2) y no la escondía", recuerda Aponte-Moreno. "En el trabajo, con los estudiantes, el tema no se tocaba (3)". Según recuerda su hermano, era alguien que consideraba "su vida personal como suya". "En ningún momento la mezcló con su trabajo (4), y más sabiendo donde trabajaba (5)". añade.

En el nuevo NO-DO del Totalitarismo hipócrita español hay que hablar así...

(1) Te está diciendo que es homosexual o (según ambientes) mari...

(2) Está mal visto salir del armario de una Cátedra en una pija universidad americana

(3) Deja de tocarte las pelotas (huevos) y ponte a trabajar (por caridad)

(4) El Loby gay se supone que existe aunque no se nombre

(5) En una carca universidad pija y financiada con dinero proveniente de nuevos ricos

El suicidio de un ser querido

La muerte por suicidio deja tras de sí muchas preguntas: ¿por qué lo hizo? ¿Podíamos haberlo evitado? ... Por más que lo intentas, no consigues entender las razones que le llevaron a quitarse la vida. Procura no atormentarte demasiado buscando el porqué, y con el tiempo algunas respuestas irán saliendo a la luz.

Es frecuente también un sentimiento de vergüenza, que lleva a no querer hablar de las circunstancias de la muerte. Algunas personas necesitan mucho tiempo solamente para pronunciar la palabra suicidio. Seguramente te invade también un sentimiento de culpabilidad. Te puedes sentir mal por algo que dijiste o hiciste. La sensación de culpa es algo perfectamente normal después de una muerte de estas características. Uno se reprocha el no haberse dado cuenta de lo mal que estaba... y suele quedar una fuerte sensación de no haber sabido cuidarle. Piensa que con el tiempo, pasarás simplemente a lamentar algunas cosas del pasado, y que llegará el día, en que sólo quede un sentimiento de impotencia ante la muerte.

Después del suicidio de un ser querido, puede ser natural sentir mucha rabia y enfado hacia la persona que te abandonó (¡Cómo has podido hacerme esto!), hacia Dios que no hizo nada por impedirlo, y hacia todos los que han podido contribuir directa o indirectamente en la realización de esta acción desesperada. La rabia es un sentimiento pasajero, y como tal, irá disminuyendo. Mientras tanto, busca formas positivas de canalizar tu cólera, sin autocastigarte y sin herir inútilmente a otras personas.

Si tu ser querido era una persona depresiva o había realizado varios intentos de suicidio es muy natural que se den a un mismo tiempo sentimientos aparentemente contradictorios: por un lado una gran tristeza por su pérdida, pero también un gran alivio porque todo ha terminado; ya no habrá que preocuparse más porque lo peor, lo más temido ya ha pasado. Convivir durante años con una persona que sufre así es muy doloroso para todos.

Recuerda que no pudiste elegir por él o por ella, y que la decisión del suicidio fue enteramente suya. Acepta también que a pesar de lo que hayas podido decirle, tus palabras no han tenido nada que ver con su decisión.

A medida que la tormenta de emociones vaya calmándose, surgirá poco a poco la aceptación. Date tiempo para llegar allí, un duelo por suicidio necesita más tiempo para sanar. Se paciente contigo mismo y verás el día que aceptes su elección.

Si sientes deseos de quitarte la vida, no esperes, y antes de que puedas hacer algo irreversible, acude a un profesional que te ayude a buscar alternativas y a utilizar todos tus recursos personales para salir adelante.

El sufrimiento puede enseñar a dar un nuevo sentido a la vida, a cambiar tus valores y tus prioridades. Quizás ahora te parezca imposible, pero irás encontrándote mejor, serás capaz de perdonar, y llegara un día en que podrás decir que la vida continua y que te sientes feliz por estar vivo.